Autopsia, de Miguel Serrano Larraz

Autopsia, de Miguel Serrano Larraz   Vivimos rodeados de violencia, aunque muchas veces no somos capaces de identificarla. En una sociedad complaciente como la nuestra tendemos a pensar que la violencia nos es ajena, algo que solo asoma por la pantalla de la televisión. Vemos violencia en las sórdidas imágenes que los islamistas del norte de Irak graban para aterrorizar al mundo. Vemos violencia algo más cercana en las noticias sobre maltrato doméstico, en las que el drama viene representado por un cordón policial, un portal cualquiera, a lo sumo una mancha de sangre. Los medios tienen la costumbre de cosificar la violencia, de estructurarla, y esa macabra clasificación no hace más que crecer. La pregunta es si esa estrategia servirá, algún día, para que de una vez por todas nos demos cuenta de que la violencia es algo que tenemos bien cerca. Quizás llegue el momento en que los verdugos sean tan conscientes como sus víctimas sobre las sevicias que cometen. Tarea difícil.

   En la literatura, toda vez no entiende de esa taxonomía, se nos presenta un escenario idóneo para hablar de la violencia sin matices. En cientos de páginas hay espacio suficiente para abordar el tema en su justa magnitud. La violencia es violencia, siempre, y la infligimos y sufrimos en casa, en la escuela y el instituto, en el colegio mayor y en el trabajo, en el Ejército y en la calle, en los bares. Y lo más normal es que nadie vaya a reconocérnoslo nunca, nuestro papel de víctimas o de verdugos, ni que nos den becas de comedor ni que vengan a buscarnos a la puerta de casa. Normalmente la violencia es un fenómeno anónimo y transversal, que iguala a los barrios acomodados con los barrios obreros.

   El escritor zaragozano Miguel Serrano Larraz habla sin tapujos de esa violencia, y lo hace sin orden ni concierto, que es la forma en que nos asaltan los pensamientos, el remordimiento y los impulsos. El autor de aquella memorable colección de relatos, Órbita (publicada igualmente por Editorial Candaya), se estrena ahora en la novela con Autopsia, una historia sobre la primera juventud que guarda algo del escritor, de sus experiencias (malas y buenas) con las bandas urbanas y sus remordimientos por el daño que causó a una compañera de colegio. Autopsia es un libro sin respuestas, un relato abierto sobre esas ideas que nos reconcomen por dentro. Porque cuando uno es incapaz de encontrar la redención al menos intenta consolarse con el castigo, a lo peor con la autoflagelación.

   Autopsia es el relato de un treintañero que mira atrás y se da cuenta de que entre las juergas, los abusos y las palizas ha ocurrido todo lo que tenía que ocurrirle en la vida. Se percata así de que la vida, en gran parte, eran las juergas, los abusos y las palizas. Entremedio han ido y venido los amigos, las parejas, los anhelos literarios, la búsqueda de la identidad y la reivindicación de la madurez, para finalmente desembocar en algo más grande, la paternidad.

   Estamos ante una novela capaz de reflejar el sentir y puntos comunes de una juventud a mitad de camino entre la prosperidad y el declive, con la cultura popular y la antipatía de los barrios como elementos irrenunciables de un telón de fondo.   Autopsia nos habla de cosas que sentimos bien cerca.

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2 respuestas a Autopsia, de Miguel Serrano Larraz

  1. Jacobo dijo:

    Además, siempre es interesante leer una novela ambientada en Zaragoza.

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