CINCO PRÁCTICOS CONSEJOS PARA LA VIDA QUE NO SON UN CENTRO COMERCIAL

Aquí vuelvo con la segunda entrega de una saga que hará historia, a saber, la de mis particulares consejos prácticos, listillas de un listillo sin más ánimo que saciar su vanidad (todos la tenemos, en mayor o menos medida) procurando el bien a los demás, y no habiendo identificado previamente de manera efectiva cuál es el efecto de estas entradas, auténticos regalos de sapiencia, en un público que acostumbrado a la oscuridad es deslumbrado por mi conocimiento inabarcable.

Ahora en serio, mis consejos parten de la lógica más aplastante, a veces, de simples verdades de Perogrullo, que no obstante son difíciles de identificar entre la ingente cantidad de recomendaciones con la que nos avasallan desde todos los ángulos.  Come sano, bebe bien, haz ejercicio, trabaja duro, sácate un máster, vístete a la última, consume, descuídate pero sin descuidar porque si no la chica no va a querer follar contigo… esas cosas.  Nos piden que seamos mejores personas.  Nos recomiendan, en suma, ser humanoides desembarazados de un tiempo que, por mucho que quieran negarlo, no es elástico.

Mis consejos, al menos, son de sencillo cumplimiento, y además os recuerdo que no son saldos de la cultura popular, o al menos pretendo que no lo sean.  Mis consejos son fruto de un largo proceso de destilado en el que intervienen distintos factores que dan lugar a consejos con toques amielados y pinceladas de torrefactos, muy cubiertos a la vista, untuosos y glicéridos en boca.  Mi vino Don Simón no es cualquier cosa, no.  No es una señora que, durante la jornada de inauguración de Puerto Venecia, asegura convencida que ha acudido a primera hora para evitar las multitudes.  No es toda esa gente a la que el ansia le arrastra a ir los primeros días a dicho centro comercial como si viviéramos en un régimen de desabastecimiento permanente, o como si mañana fueran a imponernos una suerte de régimen cubano de racionamiento.  No es el bombo que desde los medios de comunicación se le da a un hecho -la apertura de un centro comercial- que por muchos empleos que cree no parece muy encaminado a una sólida creación de riqueza.  No es ninguno de esos usuarios que desde el boulevard a un lado del estanque artificial afirman: Qué bonito, esto no parece Zaragoza.  Ahora, con este escenario de cartón-piedra, nos ponemos a la altura de las grandes urbes europeas.  Ya lo sabes, el índice de desarrollo es a partir de ahora equivalente al de consumo, así que consume.

Mis consejos de m-i-e-r-d-a no son un p-u-t-o centro comercial.  Ahí va el primero:

Consejo número uno: Era una noche cualquiera en la plaza de San Ildefonso, ciudad de las mil atmósferas.  Los viandantes que se dirigían hacia Corredera Baja de San Pablo echaban un rápido vistazo a la izquierda para contemplar a los dispersos grupos de personas bebiendo birra sentados en el suelo, bajo la cálida luz del tungsteno anaranjado.  Mi colega había entrado a por unas latas al chino mientras yo le esperaba fuera, entre los bancos ocupados por yonquis y mendigos varios.  Junto a mí, un chaval unos años mayor que yo hablaba a su amiga sobre un vídeo de Steve Jobs que circulaba por Internet, y en el cual explicaba una curiosa teoría de puntos en relación a las decisiones aparentemente inútiles que uno toma en la vida para más tarde comprobar que de inútiles tenían bien poco.

Nada más regresar a casa entré en YouTube y enseguida di con el vídeo de Steve Jobs, muy conocido por su agudeza para los negocios y un tanto menos por su impiedad para/con los empleados que con un proyecto mediocre bajo el brazo desfilaban por su despacho.  Jobs obtuvo grandes éxitos en el mundo de la tecnología pero fue su actitud vital la que le hizo granjearse la admiración de un sinfín de personas sin el mínimo interés en ese campo.  Entre ellos me encuentro, convertido a una fe que, más allá de entender la vida como una ascensión a la cumbre, entiende que es en la subida donde hay que gozarla; y gozarla a lo grande.  Su reveladora intervención en un acto de graduación de la Universidad de Standford le bastó para trasladar su filosofía de vida.  “No puedes conectar los puntos mirando hacia delante.  Solo puedes conectarlos mirando hacia atrás”, nos cuenta Jobs, que tras la muerte parece habernos dejado esas declaraciones como una suerte de legado universal.  Suscribo cada una de sus palabras, a saber, que “confiar en que finalmente los puntos se conectarán te dará la confianza necesaria para seguir tu corazón, incluso cuando este te deje fuera del camino, y esa será la clave”.  Os sonará paradójico, pero no hay postura vital más peligrosa que la dogmática, porque en el fondo no hay dogmas que valgan, tan solo dogmas con falsa apariencia de validez, de esos que con el tiempo (más en estos días con la que está cayendo, que dirían muchos) se vienen abajo dejando un asolador escenario de promesas incumplidas y post-universitarios depresivos.  Craso error el confiar en los dogmas impuestos.  Más inteligente es vincular el éxito al disfrute que obtenemos en lo que hacemos y no tanto a los beneficios materiales.  El disfrute, huelga decirlo, se encuentra en la subida, mientras buscamos lo que queremos.  “No perdáis la fe (…) Si todavía no lo habéis encontrado, seguid buscando y no os conforméis”.

Hace unas semanas vi al gran Javier Capitán en el canal autonómico.  En una batería de preguntas le hacían llegar una planteada por una joven periodista en ciernes.  No recuerdo bien la cuestión pero sí la respuesta: seguir tu intuición.  Nuestra intuición es tan fiable como una brújula, aunque a veces haga el amago de volverse loca y arrastrarnos con ella hacia aguas turbulentas.  ¿Por qué complejo mecanismo se regirá, preciso como un reloj suizo?  Sin el ánimo de compararme con el genio de Jobs, tiempo ha pasé por una etapa en la que empaticé al máximo con él al plantearme qué estaba haciendo con mi vida.  ¿Estaba contento con el cariz que las cosas iban tomando?  La respuesta fue negativa durante varios días seguidos.  Entonces recordé sus palabras: “Vuestro tiempo es limitado, así que no lo gastéis viviendo la vida de otro”.  Ipso facto me vino a la mente un lema, citado por el propio Jobs, tan fácil de comprender como difícil de traducir: “Stay hungry, stay foolish”.

Y en esas estamos.

Consejo número dos: El peor de los casos es no intentarlo; el segundo peor, intentarlo y no conseguirlo.  Palabras pronunciadas por el presidente de la Generalitat de Catalunya, Artur Mas, tras su infructífera reunión con Rajoy, y recogidas por el New York Times en un artículo que a más de uno en Expaña le pondría los pelos como escarpias al definir a Mas como un líder multilingüe que destaca en el panorama político español.  Huelga decir que en ese caso en particular el señor Mas tenía la independencia catalana en la cabeza, pero da igual, apliquen su premisa a cualquier otro ámbito.  Métanse la hostia parda luego de intentar cumplir sus sueños, nunca antes.  Las lágrimas saben más amargas aún cuando responden a la inacción, a no haber luchado en su día por aquello que queríamos.  Si no lo intentas, siempre encontrarás un motivo para el arrepentimiento.  Si lo intentas y fracasas, al menos podrás pensar: que me quiten lo bailao’.

Y de nuevo, y por indagar un poco en el peliagudo tema que perturba el sueño de tantos catalanes, os recuerdo que nunca hay que dejarse aplastar por los dogmas.

-Consejo número tres: Ramón Lobo es uno de mis referentes en el mundo reporteril.  Curtido en mil batallas, ecuánime, Lobo rezuma la tranquilidad atribuible al hombre virtuoso, a quien ha bajado a los infiernos, ascendido a los cielos, y ha vuelto para contárnoslo.  El reportero de ‘El País’ escribe a las mil maravillas, y lo que es más importante, lo hace sin cortapisa alguna.  Al nivel de otros grandes como Rosa María Calaf, comparte con ésta un genuino sentido de la humildad.  Lobo está en lo más alto, pero es plenamente consciente de que, él también, puede meterse la hostia parda en el momento menos pensado.

Y precisamente pensando en ese escenario se ha encargado de ir preparando el terreno para hacer la hostia menos dolorosa.  Así lo explica en este vídeo de ínfima calidad.  Conviene ir saludando a todo aquel con el que te cruzas por el camino, pues es seguro que cuando estés de vuelta te los encuentres de nuevo.  Dar saludos sale gratis, y supone un antídoto muy efectivo contra el ostracismo.  Es curioso, pero una ausencia, una llamada no respondida, puede volverse en nuestra contra solo con no producirse.  La gente siempre se acuerda más de aquel que les felicitó las pasadas navidades, así que encárgate de repartir felicitaciones a diestro y siniestro, y cultiva tu memoria para los nombres y casamientos.  Esta máxima cobra más importancia aún en el reporterismo, profesión en la que uno sube y baja la misma escalera continuamente y a grandes pasos.  “Cuando subas no te alegres mucho porque bajarás, y cuando bajes no te pongas triste porque subirás”, así se lo hizo saber a Ramón Lobo uno de los jefes que más le han marcado en su trayectoria.

Vuelvo a lo mismo, como en un bucle: Ya que te vas a pasar la vida subiendo y bajando, al menos intenta pasártelo bien en el camino.

Consejo número cuatro: Nos lo dio un fotógrafo en unas clases de fotoperiodismo.  Se llama Daniel Ochoa de Olza, es pamplonés, trabaja para Associated Press en España y hace fotacas como muchas de las que aparecen aquí.  En mi opinión, uno de los mejores fotorreporteros que tenemos trabajando por España.  Su nombre no figura sin embargo entre los más conocidos porque trabaja a la sombra de una gran agencia de noticias y está supeditado a los encargos, los cuales siempre saca adelante con nota.

Fue un gustazo tener una larga conversación en grupo con Ochoa de Olza.  Nos relató someramente sus inicios en este mundo y nos brindó un consejo que se me quedó grabado en la mollera.  Cuanto más trabajas, más fácil es que tengas suerte.

Mi compañero de piso siempre decía que el destino depende en un cincuenta por ciento de la suerte, y en otro cincuenta por ciento del trabajo de uno.  Es decir, si te deslomas a trabajar tienes el consuelo de que, al menos, te irá de cinco sobre diez.  Luego, a nada que tengas un poco de suerte (pongamos, de uno sobre cinco), te empezará a ir medianamente bien.  No está mal.  Si respetamos esta teoría, encontramos gente que sin poner nada de su parte se deja llevar por su gran fortuna, y aun con todo les va regular.  Además estamos los que no forzamos al máximo, nos quedamos en el cuatro, y vivimos siempre mendigando una pizca de suerte.  Entonces conviene recordar que la inspiración le pilla a uno trabajando, y que cuantas más veces bajes a la calle cámara en ristre, más probabilidades tendremos de hacer fotos de la leche.  Tiene sentido ¿verdad?

Al comentarle mi intención de compaginar la fotografía de reporterismo con la escritura, Ochoa de Olza me negó con la cabeza, diría que de forma instintiva, y sentenció: fatal.  Tú céntrate en una cosa, si no, nos vamos todos al hoyo, me dijo.  En esto no le hice tanto caso.

Consejo número cinco: Este lo saqué de una película protagonizada por Robert de Niro, Edward Norton y Marlon Brando (¡Marlon Brando!).  Era el último film en el que Brando actuó, tres años antes de su muerte.  Al grabar ‘The Score’ el inolvidable actor ya se había atiborrado de hamburguesas, el sonado escándalo que se derivó del asesinato de un novio de su hija lo había convertido en un ser más huraño si cabe, y de hecho su rostro comenzaba a resultar irreconocible, reconcomido por las preocupaciones y los traumas familiares.

Pero Brando no es el que pronuncia el consejo al que voy a hacer referencia.  Ese honor recae en De Niro, el joven Vito Corleone, precisamente.  Muy avanzado el minutaje, en una breve reunión con Norton, De Niro le aconseja que se imponga una política de largos plazos.  Piensa en lo que quieres conseguir -viene a decirle- y elabora un plan; ve paso a paso, sin prisa pero sin pausa.  No lo recuerdo con certeza, pero creo que De Niro sugería establecer un plazo cerrado de 25 años, a su entender un plazo sensato para armar la vida que uno desea.  No me parece descabellado, pues en la aplicación de dicha estrategia está la asunción de que, si la cosa no se tuerce demasiado, disponemos de tiempo suficiente para andar y desandar, triunfar, meternos la hostia parda y volver a triunfar, en definitiva, para conseguir lo que nos propongamos.  Toda la vida por delante, como nos suelen decir.  ¿Acaso no es un mensaje optimista?  Lo es, pero no os dejéis llevar por esa sensación porque los planes pueden convertirse en una peligrosa encerrona.  Debéis tener claro vuestro objetivo, así como las líneas que no queréis traspasar, pero  nunca os propongáis una estrategia cerrada.  Intentad que vuestros planes sean maleables, adaptables a las necesidades de cada momento.  Necesitamos planes B, planes C, planes D…  Debemos ser capaces de aprovechar a nuestro favor la variedad de caminos que se abren ante nosotros.  Igualmente importante es tener paciencia en la consecución de esos objetivos.  La paciencia, una cualidad que a muchos nos cuesta años adquirir.

Tomes el camino que tomes, no lo olvides: gózalo a lo grande.

Y cuidadito con los consejos.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en FOTOGRAFÍA, HISTORIAS y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a CINCO PRÁCTICOS CONSEJOS PARA LA VIDA QUE NO SON UN CENTRO COMERCIAL

  1. Jacobo dijo:

    Sir, I beseech you for all the love that hath been between us, and for the love of God, let me have justice and right. Take of me some pity and compassion, for I am a poor woman, and a stranger, born out of your dominion. I have here no assured friend and much less indifferent counsel. I flee to you, as to the head of justice within this realm. Alas, Sir, where have I offended you? Or what occasion have you of displeasure, that you intend to put me from you? I take God and all the world to witness that I have been to you a true, humble and obedient wife, ever comfortable to your will and pleasure. I have been always well pleased and contented with all things wherein you had any delight or dalliance. I never grudged a word or countenance, or showed a spark or discontent. I loved all those whom ye loved, only for your sake, whether I had cause or no, and whether they were my friends or enemies. This 20 years or more I have been your true wife and by me ye have had divers children, although it hath pleased God to call them from this world, which hath been no default in me. And when ye had me at first, I take God to my judge; I was a true maid, without touch of man.

    Catherine of Aragon at Blacfkriars, 21 June 1529

    • Jacobo dijo:

      “And whether it be true or no, I put it to your conscience”

      Catherine of Aragon, queen of England, after previous speech

  2. Seferin dijo:

    ¿Por qué el comentarista Jacobo escribe en inglés? Entre lo largo que es la entrada, y el C.jacobo escribiendo inglés da pereza leer.

    • fenrisolo dijo:

      Unfortunately, our friend Seferin feels too lazy to read a text in old proper English. That’s a real shame and I invite you to try, just in order to improve your own English skills. Believe this: I you want to learn a foreign language you cannot be that lazy.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s