LA GUERRA Y SUS SIMULACROS

En el número 45 de la revista de fotografía EXIT, dedicado al nuevo documentalismo, aparecen unas imágenes con las que el fotógrafo alemán Lukas Einsele hace un recorrido por la trayectoria de las bombas de racimo M85 en Líbano, país que en verano de 2006 entró en guerra con Israel.  Todas las instantáneas aparecen acompañadas de sus coordenadas geográficas.  La foto que corresponde a las coordenadas 33º 7’56.15” N, 35º 25’42.53” E nos muestra un descampado semiárido.  No cuesta imaginar que se trata de un campo bien plagado de minas, bien en proceso de desminado.  En primer plano hay un cartel que cuelga de un poste y que anuncia actividades de Paintball, el juego consistente en lanzar pelotas cargadas de pintura con unas marcadoras.  Normalmente se juega entre dos equipos, cuyos miembros emplean pertrechos de apariencia militar y siguen tácticas de guerrilla con el fin de aniquilar al enemigo.  El cartel de Paintball Al Amir incluye unas frases en árabe y un número de contacto.  En la parte alta, una ingeniosa frase en inglés: Finally war is a game.

Al fin la guerra es un juego.

El parque temático PortAventura, situado en la catalana Costa Daurada, dio el 12 de mayo el pistoletazo de salida a su temporada estival con una inauguración espectacular.  Se trata de la montaña rusa Shambala, que con 76 metros de altura ha marcado un nuevo récord en Europa.  En ella se alcanza una velocidad de 134 kilómetros por hora, y su impresionante tamaño permite hacer una caída de 78 metros.  Este artefacto de la adrenalina está capacitado para mantener en funcionamiento 3 trenes a la vez, cada uno de ellos con 32 plazas solo con sujeción para las piernas.  Los usuarios hacen un recorrido de 1.650 metros en total.  En la construcción del Shambala, que ha supuesto un desembolso de unos 25 millones de euros, se han empleado 1.600 toneladas de acero y 4.000 metros cúbicos de hormigón.  Con el fin de garantizar la estabilidad de la estructura los cimientos llegan a estar a 18 metros de profundidad.

Hasta este 2012 y desde la inauguración del parque en 1995 la atracción más grande de PortAventura era el Dragon Khan, que ahora queda ridiculizado junto al imponente Shambala.  Desde la página web del parque no dudan en asegurar que amb Shambhala conquerireu el cel.

Conquistar el cielo.  Que no os engañen.  Aquí no se trata de vuelos con alas ni expediciones a la Luna; esto es mucho más peregrino.  Va de liberar tensiones, tensiones que presumiblemente guardamos en nuestros adentros y que conviene expulsar.  Por eso unas almas cándidas construyen montañas rusas cada cual más grande que la anterior y por esa misma razón los balnearios nos ofrecen paquetes post-vacacionales.  En efecto, no post-laborales, sino post-vacacionales, para liberar tensiones incluso después de las vacaciones, cuando se supone que más liberados y frescos tendríamos que estar para enfrentarnos al día a día.  Pero con las vacaciones ya no es suficiente, ahora además necesitamos un par de días en un balneario.

Entra en la ecuación del capitalismo.  Vivimos en una sociedad en la que se vende y demanda de todo.  Pagamos por sexo.  Nos dejamos la pasta para que nuestros hijos sepan más que el resto de niños.  Contratamos los servicios de un tour-operador que nos organice unas vacaciones con las gotas justas de exotismo, como una fragancia, y luego nos meta a nosotros dentro del frasco.  Hemos convertido la naturaleza en nuestro propio patio de recreo, en un lugar de esparcimiento del que despreciamos la costra de la tierra seca y elogiamos la belleza de un bosque frondoso, como si la Madre Natura tuviera que estar a nuestro servicio.  La televisión emite emociones reales en directo.  Hacemos yogures con sabor a galleta.  Jugamos a ser Dios. 

Y jugamos a la guerra.   Ustedes dirán lo que quieran, le quitarán hierro al asunto, pero esta epidemia de parques de atracciones en particular y emociones fuertes tecnificadas en general no son más que un teatro, una burda tramoya de la guerra.  Porque el sentido de ésta aún figura entre nuestras vísceras desde que el hombre, en lo más profundo de la caverna, vivía en continua tensión.  Porque esa situación se ha quedado incrustada en nuestro ser como una característica inherente a la condición humana y se manifiesta a través de la ira, el odio y demás sentimientos destructivos.  Nos gusta la guerra en la medida en que somos primitivos, porque nos hace sentir vivos y nos mantiene despiertos, pero como en suma somos seres sociables y cargados de bonhomía queremos -perseguimos- una guerra controlada, y cuando la guerra real comienza solo pensamos en recuperar el statu quo anterior y volver a instaurar nuestros simulacros.

Simulacros como los parques de atracciones, burdos artefactos de guerra, la manera más básica de descargar adrenalina.  Perdéis la cabeza por subiros al Shambala pero apartáis la vista cuando en el noticiero muestran las espeluznantes imágenes de la masacre de Daraya, en Siria, escenario de una guerra real.  En esencia hablamos de lo mismo, de liberar tensiones.  Allí esa tensión se traduce en violencia contra el enemigo, porque la situación lo exige, mientras aquí nos gastamos 25 millones de euros en una montaña rusa de 76 metros que nos sirva para canalizar esa violencia, la misma energía que en ocasiones nos lleva a matarnos unos a otros pero reformulada para no causar víctimas.

A través de los medios observamos los acontecimientos en Siria como si respondieran a lugares, culturas y emociones que nos son ajenas, pero nada más lejos de la realidad.  Los alrededores de mi ciudad están plagados de fosas comunes, recuerdo de que estas tierras, casi tan áridas como las de Siria (o sin el casi) también fueron escenario de cruentas guerras.  Y fueron nuestros antepasados los responsables, y nos inocularon ese mismo nervio belicoso a través de sus genes.

Pertenezco a una minoría que rechaza el simulacro de la guerra tanto como la guerra misma.  Cuando alguien me pregunta por qué no me gustan las montañas rusas deducen apresuradamente que me dan miedo, pero es mucho más complejo.  No me gustan porque las teatralizaciones banales no me entretienen, porque necesito descubrir un contenido enjundioso para dejarme mover por algo.  Así, me apasiona el buen cine, el interpretado por grandes actores, y lo siento tan real como las masacres en Siria, porque me dejo llevar con facilidad si la idea lo merece.  Las atracciones de feria, en cambio, solo encuentran su razón de ser en algo tan simple como una descarga de adrenalina controlada.  En esta sociedad hemos terminado por medicalizar hasta nuestras emociones y necesidades básicas, como objeto de taxonomía que son, y sin necesidad de receta médica nos subimos a una montaña rusa para sabernos vivos, cuando en realidad no hacemos más que alimentar una maquinaria que fiscaliza nuestras tensiones.  Subida, bajada, looping, splash.  Esa maquinaria -con t0das sus variantes, que no son pocas- es la única vía legal para hacerlo, y al mismo tiempo entretiene al personal para que no se distraiga en guerras cien veces más auténticas y truculentas.  Por eso mismo brindo por el éxito de Shambala.

Vayan a PortAventura.  Acudan en masa, contentos y felices y cogidos de la mano, porque la alternativa para tanta tensión no les gustaría lo más mínimo.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en HISTORIAS y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

10 respuestas a LA GUERRA Y SUS SIMULACROS

  1. Seferin dijo:

    Cierto es que el paintball es una simulación de la guerra, y corresponderia todas las argumentaciones realizadas en tu entrada para este juego. Pero yo creo que las atracciones no tiene nada que ver con una simulación de guerra, y lo único que se le puede parecer es que ambas situaciones sueltas adrenalina. Pero no hay una necesidad de odio simulado hacia un enemigo, no sientes que alguien te quiera eliminar ( en el juego), no hay violencia contralada (hacer daño a alguien o intentar hacerselo se puede decir que una violencia contralada), no sientes el poder de tener un arma, etc

    La adrenalina es un mero proceso quimico que utiliza nuestro cuerpo para determinadas situaciones. Pero en el guerra ademas de adrenalina hay mucho más; donde lo que más destacaria es el miedo a morir.

  2. Seferin dijo:

    PD: Podias haber metido la foto de la revista EXIT, bombas de racimo M85.

    • fenrisolo dijo:

      Si he decidido no meter la foto de la revista EXIT es para respetar escrupulosamente los derechos de autor.

      Nos ha jodido que una montaña rusa no es como la guerra. Sencillamente planteo que es una tramoya barata y llevada a la mínima expresión. Algo básico, pero que se fundamenta en el mismo principio.

  3. Seferin dijo:

    ?¿

  4. Jacobo dijo:

    No estoy de acuerdo con el comentarista Seferin. Ese tipo de argumentación es correcto si nos ceñimos sólo al loable argumento
    de que la guerra es unívocamente mala (que lo es). Pero las guerras
    están hechas por humanos y en ellas existen procesos humanos. Seguramente si se preguntara a los combatientes de todas las guerras
    pasadas, presentes y futuras encontraríamos que la inmensa mayoria no
    odiaba al enemigo (seguramente ni sabrían quienes eran). En las guerras
    ha habido mucho de pobreza (no olvidemos que era una forma para evitar la pobreza económica), de referencias (incluso en el siglo XX y XXI hemos crecido en un contexto en el que se siente admiración por los héroes de las
    Termópilas, por los últimos de Filipinas) o de pura maldad. Ni siquiera los que han empezado muchas guerras sabían lo que era una guerra (ni siquiera Merkel). No nos engañemos, si no existieran la Iliada o La Jungla de Cristal, no jugaríais al paintball. Como bien dice Fenris, es más natural, hablando de química, montarse en una montaña rusa o tirarse al mar desde una peña que dispararse bolas de pintura con pistolas de aire comprimido.

    Que quede claro que este comentario no es una crítica al paintball. Simplemente intento abrir los ojos de los jugadores de paintball para que acepten parte de los motivos por los que juegan. Al fin y al cabo la violencia y la guerra llevan con nosotros desde la Prehistoria. Y en estándares normales no deben avergonzarse de ello (y por supuesto deben seguir creyendo que sólo los muertos han visto el final de la guerra)

    • fenrisolo dijo:

      Un apunte de última hora: Hoy en Saber y Ganar un participante con un gran conocimiento de la Batalla del Jarama ha relatado cómo los soldados de ambos bandos se reunían con frecuencia para comer paella, hacer trueque de tabaco por papel de liar e intercambiar impresiones, en algo así como unas jornadas de hermanamiento que revelaban cómo eran muchas más las cosas que les unían que las que les separaban.

      • Jacobo dijo:

        Y en la Navidad de 1914 se jugaron partidos de fútbol (esa cosa que tanto odiais) entre alemanes y aliados en terreno neutro entre trincheras. Os recomiendo que revisiteis a Shakespeare porque en sus obras según mi opinión está resumida nuestra alma. Y recordad que aparecen las guerras.

    • Malinda dijo:

      It’s really great that people are sharing this inmitfaroon.

    • Oh, I hated reading this. I feel so sorry that you suffered so much physical as well as emotional pain. Prayer to all the deities that you heal completely, and that the road on this new manifestation of your creative art is smooth and painless.

  5. Seferin dijo:

    Yo diria más que es por el counter-strike o el day of defeat cuando se jugaba los que nos hicieron hacer jugar al paintball…. pero es que eso ya lo sabia. Pero en mi comentario anterior no dije porque empezamos a jugar al paintball algunas personas.

    Solo quise decir que la montaña Rusa no es una simulación de guerra tal como el autor del blog nos ha querido transmitir.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s