ZARAGOZA ANALÓGICA CON LA YOSHITA MF-7000

Tal y como ayer prometí, aquí están mis primeras fotografías tomadas con la Yoshita MF-7000.  De un carrete de veinticuatro me han salido la mitad, de las cuales voy a aprovechar las tres que expongo en esta entrada para mi proyecto Zaragoza Analógica.  La mayoría de las que no salieron las hice en pésimas condiciones, sin apenas luz.  En al menos un par de ellas intenté servirme de la pantalla de un móvil (y mi viaje por la senda de la fotografía cutre sigue su curso…) sin ningún resultado.  Hay otras que, aun en condiciones a priori más favorables, tampoco han salido.  Pero lo que más me ha sorprendido ha sido el rollo resultante, que me han entregado sin cortes y con un espacio más grande de lo normal entre los negativos.  Al no caber en uno de esos cubiletes convencionales para rollos me lo metieron en una cajica de plástico que casi vale más que la cámara.  La fotografía con un cachivache de diez euros es impredecible.  Nunca sabes qué sorpresas te va a deparar.

Me compré la Yoshita por tener una cámara que no me importase perder por descuido o en una pelea contra un grupo filonazi.  Es innegable que la MF-7000 cumple con esa función -si alguno de estos días me atracan, a lo peor la estamparán con saña contra el suelo, junto con mi vetusto móvil-, lástima que falle en el plano de la fiabilidad, prácticamente nula.  Pero de nuevo ¿qué se puede esperar habiendo desembolsado diez euros?  ¡Hasta un revelado estándar cuesta más!  Si esta adquisición me salía bien pensaba acoplarle el flash más barato que encontrara para emplearla como cámara de batalla, a saber, para crápulas y desfase en general, pero visto está que habré de hacerme con otra máquina un pelín más fiable, seguramente de segunda mano, para cumplir con dicho menester, que sin duda puede dar resultados interesantes como algunas de mis fotos en el Face Down Ass Up.

Y por última vez: son diez euros, unas moneditas más que lo que cuesta una copa en según qué discotecas.  Con ese precio me doy por satisfecho con los resultados.  Me he guardado un par de fotos de gente a plena luz del día y para el proyecto me valen estas tres, las cuales tienen visos de quedarse en la selección final.

Tres imágenes muy en la línea del resto del trabajo, sin complicaciones técnicas porque los medios no lo permiten.  La de los gatos, un toque witch house bastante interesante.  La del tranvía, en la onda del espacio urbano que quiero retratar.  Por último, la del banco y las latas transmite una sensación de ausencia bastante potente, y por ello creo que comulga con el estilo que está cogiendo poco a poco el proyecto.  Veremos por qué derroteros nos sigue llevando lo analógico.

Zaragoza Analógica en Flickr

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