INNA, LANA DEL REY Y EL GUIÑO QUE NUNCA NOS HIZO

Salou, septiembre de 2011.  Desde una pantallaca de la discoteca Inna canta All the people tonight put your hands in the sky. Come on boy, come and get in. The rhythm music will take you high, y a los allí presentes nos hierve la sangre.  Inna es una cantante rumana de dance-pop que comulga a la perfección con los veranos en la playa.  De Inna sobra su música pegadiza de radiofórmula a lo Máxima FM.  Nos basta con ella.  Cerramos los ojos y la seguimos viendo, pusilánimes, porque en tres minutos y medio le sobra tiempo para liarse con el fotógrafo.

En cuatro minutos Lana del Rey encuentra tiempo de sobra para interpretar una canción y enamorar a una audiencia millonaria (millonaria porque son millones de personas, no porque estas los tengan).  En cuatro minutos, Lana del Rey arroja a golpe y porrazo una razón más para pensar que la envoltura puede ser tan importante como el contenido.  Lana del Rey es el carruaje perfecto para transportar la propuesta musical de Lana del Rey, una propuesta por otra parte escasa, sin grandes ideas.  Entre el actual marasmo de estrellitas pop con gamberrismo de medio pelo (Lady Gaga, Rihanna, Katy Perry) Del Rey añade unas gotas de elegancia, un toque de majestuosidad made in USA.  Tiene el valor hasta de interpretar a Jackie O en ‘National Anthem’ (vaya tela) acariciando la cabeza del león como si estuviera en un anuncio de Bulgari.

De nuevo, no me importa que la propuesta de Lana del Rey se consuma con la rapidez de una cerilla.  Lo mejor de su música es ella misma.  Elizabeth Woolridge Grant es de la quinta de Inna (y de la mía, eso significa que a estas alturas ya podría estar moviendo el palmito y forrándome con ello, en lugar de haciéndoles perder el tiempo a ustedes), nació en New York City y se crió en este paraíso.   Ya de jovencita comenzó a destilar esas canciones intrascendentes que tan bien sientan en su voz.  Es su voz, junto a lo exquisito de la producción y esos salpicones urbanos, lo que salva la música de Lana del Rey de un suspenso como una casa.  Pero no estamos aquí para hablar de música ¿verdad?  Estamos aquí para hablar de Lana del Rey.

Tras interpretar su canción a Lana del Rey le sobra tiempo para guiñar el ojo, tal que así.  Pero no lo hace.  Nos deja en el coitus interruptus, convencida como está de que tenemos que ganárnoslo.  Del Rey es la gatita del pop que se hace la dura porque se siente mal recompensada.  Una envoltura de lujo para un contenido más bien flojo, un contenido que a mí me encanta.

Y no soy el único.  La neoyorquina enamora solo con su voz.  No hace falta verla, basta imaginarla guiñando un ojo, llevándote el café a la cama o pasando los apuntes a limpio.  Pónselo a un colega que no la conozca.  Pónselo a tu madre.  Escuchará en su voz a la nuera perfecta.  Es como aquellas locutoras de radio a las que uno se imagina, vaya usted a saber por qué, lascivas e imponentes (lo cierto es que la mitad de los camioneros de este país suspiran por mujeres poco agraciadas físicamente pero con una voz radiofónica).

En fin.  Que Lana del Rey sacó largo este año.  Se llama como uno de sus singles, ‘Born to Die’, y lo está petando allende nuestras fronteras.  Amenaza de hecho con convertirse en la nueva estrella indie pop (ja).  Y yo encantado, me encanta su voz y sus contoneos.

De entre todas las canciones de su último disco me quedo con la consabida ‘Blue Jeans’, porque suena trágica y desamparada.  Me vuelve loco ese sample que parece gritar Time desde la lejanía, ensuciando el conjunto.  Ensuciándolo en el buen sentido, haciéndolo más turbio y desconcertante, el contrapunto perfecto para esta diva del agro.  ‘Video Games’ también está gustando bastante.  Afortunadamente, productores de medio mundo se están empeñando en llevar los cortes de Born To Die a otro nivel con versiones que no tienen desperdicio, como esta de Krush y esta otra de RAC.

Pongo punto final a esta croniquilla de andar por casa con una frase para la historia:

La noche en que Harry Potter dio paso a Lana del Rey y a la América Profunda se le heló el corazón.

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Una respuesta a INNA, LANA DEL REY Y EL GUIÑO QUE NUNCA NOS HIZO

  1. Jacobo dijo:

    Y yo que creia que el que petaba en Salou 2011 era Pitbull

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