‘CHOCOLATE ON MY JEANS’: LAS 365 FOTOS DE NICOLÁS WORMULL

Hoy sigo hablando de fotografía.

Existe algo así como un ritual entre muchos fotógrafos que empiezan, consistente en hacer al menos una foto cada día del año.  Es una forma de obligarse a desenfundar la cámara, pues en la mayoría de las ocasiones el trabajo y otros impedimentos -mayormente la pereza- llevarían a olvidarse completamente de esta sana afición.  El tiempo vuela y en cuanto uno se quiere dar cuenta ya han pasado dos semanas sin honrar a la maquinita.  Yo me martirizaba cuando me ocurría eso (ya no más, recomiendo hacerse ni-ni a todo aquel que quiera pasar las noches y los días con la fotografía en la cabeza) y el transcurso de las semanas se tornaba amenazante.  Un inútil, me sentía, un snob que se había dejado 600 napos en una camarota a la que apenas sacaba partido.

El ejercicio de los 365 días es una imposición de esas cansinas, como la de ir al gimnasio, que muchas  veces lo único que consiguen es lo contrario a lo que persiguen.  A fuerza de buscar cada día una foto nueva -primero en largos paseos, más adelante en la pantalla del ordenador o en una vela encendida para la ocasión- a uno se le quitan las ganas de hacer fotos.  Es una mera excusa para obligarse a ello, y parece que la razón de ser de este noble arte, el desarrollar ideas que transmitir a través de las imágenes, queda relegada a un segundo plano.

En mi reciente viaje a Madrid aproveché para visitar algunas de las exposiciones de PhotoEspaña, un privilegio de festival fotográfico que tenemos en este país.  Entre dichas muestras hubo una que me llamó especialmente la atención por lo interesante de sus propuestas.  Se llamaba Esquizofrenia Tropical y reunía la obra de fotógrafos latinoamericanos con algo nuevo que decir.  Muchos proyectos apegados a la vida en la ciudad, como ‘Alta Densidad’, en el que Jorge Taboada presenta una despersonalización del entorno urbano.

También destacan las fotos de Alejandro Kirchuk, ganador este año de un World Press Photo con esta instantánea de sus abuelos.  En la exposición se pudo ver ‘Pequeño Reino’, proyecto en curso con el que el argentino muestra la vida de una familia tras recibir a un nuevo miembro.  Fotos de la intimidad del hogar.

Y en esos parámetros se mueve también el protagonista de hoy: Nicolás Wormull, un ejemplo de que las rutinas fotográficas, incluida la engorrosa de las 365 fotos, sirven de algo si cuentan con una buena idea que las respalde.  Hasta el 30 de marzo de 2011 y durante un año publicó cada día en su blog (Chocolate on my jeans) una impronta de carácter doméstico.  El resultado es un diario sobre su vida íntima entre cuatro paredes, sobre todo sobre sus hijos y su tiempo de esparcimiento, muy a lo Sally Mann.

‘Chocolate on my jeans’ es un proyecto con varios méritos.  El primero, saber dominar esa rutina fotográfica sin que ella te domine a ti.  El segundo, encontrar un leitmotiv tan poderoso y a la vez tan cercano.  No es una incursión en tierras lejanas ni un exhaustivo análisis social, no, son fotos de los hijos, la pareja, entre cuatro paredes.  El chileno se define como un “papá en casa”, y a través de su propia experiencia pretende hacer pedagogía, enseñar a la sociedad latinoamericana cómo los hombres también pueden desempeñar las tareas del hogar y el cuidado de los niños.

El tercer motivo de aplauso:

Elijo trabajar con película de formato medio, ya que esta es la mejor manera de reflejar la esencia de mi proyecto, la paciencia, la rutina, la disciplina y todos los aspectos que forman parte de la educación de los hijos.

Podría deducirse que para un trabajo de esta naturaleza no cabe sino disparar con digital, ver las fotos lo antes posible en el ordenador y corregir al gusto.  Nada más lejos de la realidad.  A-n-a-l-ó-g-i-c-o, señores, con dos bemoles, y un analógico, una Hasselblad, muy bien manejada.  Wormull consigue un lenguaje tan personal que ya huele a su dueño.

Lo más increíble es que cada fotografía tiene valor por sí sola, aislada de las otras 364, mientras que todas en su conjunto son una obra excelente.  En Esquizofrenia tropical aparecían seguidas en tamaño pequeño, conformando un gran mural que invitaba a perderse en él.

Y por último, tienen un toque Polaroid bastante interesante.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en FOTOGRAFÍA y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a ‘CHOCOLATE ON MY JEANS’: LAS 365 FOTOS DE NICOLÁS WORMULL

  1. Pingback: Sangre y chocolate - Susan Campos Fonseca

  2. Pingback: My Blog » Sangre y chocolate

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s