ESPAÑOLES SECUESTRADOS POR EL MUNDO, CUANDO ALGUIEN JUEGA EN TU CONTRA

La otra noche en las noticias de La 1 recordaban que una comitiva del Tribunal Penal Internacional (TPI) se encuentra retenida en Libia por las autoridades de ese país desde el pasado 7 de junio.  Se trata de cuatro juristas que se desplazaron hasta territorio libio para encontrarse con el hijo del fallecido dictador Muamar Gadafi, Saif al Islam Gadafi, a quien el tribunal de La Haya espera juzgar por crímenes contra la Humanidad que habrían sido cometidos durante la guerra, el año pasado.  Son un ruso, una libanesa, una australiana y un español, el zaragozano Esteban Peralta Losilla, profesor de Derecho Público Internacional en la Universidad de Zaragoza y jefe de la Sección de Apoyo Legal del tribunal.  Desde el régimen libio justifican la retención por una serie de acciones que habrían puesto en peligro la seguridad nacional, o algo así.  En la noticia, una hermana del profesor español admite que tanto ella como su familia viven la situación con “bastante angustia”, preocupados por el estado físico y mental de su familiar, si bien confían en que pronto sea liberado junto a sus tres compañeros.

El Gobierno libio está obligado por una resolución de la ONU a colaborar con el tribunal, cosa bien distinta es que tenga intención de hacerlo.  No estamos hablando de un secuestro, sino de la retención ilegal de cuatro personas con inmunidad diplomática.  Es un caso extraño, aún por esclarecer, pero me sirve a modo de ejemplo.

Lo último que le interesa a los gobiernos de Rusia, Líbano, Australia y España y al propio TPI es darle notoriedad al asunto.  Si nos ponemos nerviosos, si se nos empieza a hinchar la vena de la frente y comenzamos a pedir la cabeza de alguien, desde Trípoli interpretarán que tienen la sartén cogida por el mango y nos manejarán a placer.  Por eso es conveniente mantenerse en clave baja, sin levantar demasiada polvareda.  Dejar que funcione el mecanismo de la diplomacia, se apañe una solución y aquí paz y después gloria.

Ahora hablemos bajito para que no nos oigan desde el Sáhara.  Resulta que Peralta Losilla no es el único español enjaulado allende nuestros mares.  Hay más, desde hace bastante más tiempo y pasándolo bastante peor.  Me refiero a Blanca Thiebaout y Montserrat Sierra, capturadas en Kenya y trasladadas a Somalia el pasado 13 de octubre, y Ainhoa Fernández y Enric Gonyalons, secuestrados apenas nueve días después en Tinduf (Argelia) y llevados a Mali.  Todos ellos son cooperantes, y de hecho Médicos Sin Fronteras se está encargando de la mediación para liberar a las dos primeras.

Ninguno de los dos casos está ocupando portadas ni llenando informativos en televisión, salvo en honrosas excepciones como las efemérides del medio año, el pasado marzo, y poco más.  Desde luego, Somalia no es el mejor lugar del mundo para estar secuestrado (tampoco lo es para nada más, salvo para deshacerse de residuos nucleares y saquear los caladeros de pesca).  Desde que los separatistas de Azawad autoproclamaron su independencia, Mali tampoco es un escenario muy estable ni un interlocutor con todas las de la ley para negociar, tal y como reconocía nuestro ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo.  A pesar de todas estas complicaciones nuestros diplomáticos gozan de un absoluto secretismo, como debe ser, porque la diplomacia trabaja mejor a puerta cerrada y mientras nadie mira.

No siempre fue así.  Hubo ocasiones en que ciudadanos españoles fueron secuestrados y las pasaron verdaderamente canutas en montañas y desiertos remotos mientras aquí, lejos de imperar el silencio, algunos hacían aumentar su popularidad, muy a su pesar.  ¿Recuerdan ustedes el secuestro del pesquero vasco ‘Alakrana’ en aguas somalíes?  Todo comenzó el 2 de octubre de 2009.  La situación se lió enormemente con la detención de dos de los piratas, que fueron trasladados a España y testificaron ante el juez Baltasar Garzón (ay, Garzón, estabas en todos los ajos).  Por si fuera poco, no tardaron en llevarse a cabo concentraciones en los lugares de origen de los pescadores para exigir su liberación.  Los familiares incluso convocaron una rueda de prensa en la que se quejaron de la desinformación a la que les tenía sometido el Gobierno.  Sus apariciones en los medios eran frecuentes y consiguieron reunirse  con el presidente Zapatero.  Tras pagar un rescate de dos millones de euros y sufrir un sinfín de reveses que bien podría haberle costado un ataque cardiaco a algún mediador, los tripulantes del ‘Alakrana’ fueron liberados el 17 de noviembre de ese mismo año.  Desde entonces, agentes privados (si no lo digo reviento: con más pinta de machacas de discoteca que de seguratas del Sephora) velan por la seguridad de nuestras embarcaciones en aguas de Somalia.  Telecinco rodó un film para televisión protagonizado por ‘El Duque’, y nada más que añadir.

O sí.  El PP, entonces en la oposición, vio en el secuestro un arma arrojadiza perfecta para seguir hundiendo al Gobierno Zapatero, ya atenazado por la crisis económica.  Después de la liberación pidió la reprobación de la vicepresidenta De la Vega, la ministra de Defensa Carme Chacón y el de Justicia Francisco Caamaño.  Al mismo tiempo se hacían públicos todo tipo de detalles, con o sin confirmar, sobre el periodo de cautiverio y la liberación de los pescadores.  Los medios convirtieron el suceso en una peli porno con un secuestro como telón de fondo.  Nos lo contaron todo.  Se habló de dinero, se transmitió la angustia de los familiares, se acusó al Gobierno español de incompetente, de no saber ganarse el respeto ni de unos muchachos somalíes, haraposos y muertos de hambre, que son en definitiva los que habían puesto en jaque nuestra imagen en el extranjero.  Se dijeron muchas cosas, aquí no se calló nada.  ¿Alguien puede defender que este show mediático sirvió para facilitar la liberación de los secuestrados?  Todo apunta a que el Ejecutivo no mostró la mejor versión de sí mismo, pero tanto la oposición como los medios de comunicación deberían haber sido un pelín más discretos y dejar a un lado el rédito político, o la presión de la agenda setting, por el bien de esos compatriotas, quienes día tras otro se imaginaban siendo lanzados a los tiburones por la borda.  Por muy pobre que sea Somalia, una persona con los recursos suficientes puede enterarse desde allí de todo lo que aquí acontece; ver en Internet cómo los familiares sentados ante una mesa echan más leña al fuego.  Así las cosas, cuando un grupúsculo de piratas cree tener a todo un Gobierno comiendo de la mano, no tarda en subir el rescate y complicar la liberación.  En el fondo es bastante lógico.

Y para terminar, un clásico del YouTube que transcribo someramente.  En noviembre de 2000 fueron secuestrados en Georgia dos empresarios catalanes que trabajaban para una empresa hispano-georgiana de madera y piedra de cantera.  Sus captores los trasladaron al valle de Pankisi, próxima a la conflictiva Chechenia (nunca se explicó del todo bien qué se le habían perdido a dos empresarios catalanes en un lugar controlado por contrabandistas y guerrilleros de parroquia.  Pero eso es otra historia), y permanecieron en cautiverio durante más de un año, con una cadena al cuello y en unas condiciones infrahumanas.  La oposición de aquel entonces guardó silencio, y el asunto pasó de puntillas en la amplia mayoría de los medios, a excepción de El Mundo.  Así se lo reprochó De la Vega a Santamaría durante el secuestro del ‘Alakrana’.  Sencillamente, los líderes de la oposición entendieron que la propaganda mediática no serviría sino para enturbiar los esfuerzos por la liberación de los secuestrados y decidieron renunciar al rédito político que habría supuesto lanzar piedras al Gobierno.

Nadie es perfecto.  Las tareas de mediación en un secuestro son un tira y afloja muy complicado.  Se tensa la cuerda más de la cuenta, se producen errores perdonables.  Lo que no debe personarse es el empleo de estos acontecimientos por el interés político.  Cuando toca, a callar.  Ya daremos mal por otros motivos, que haberlos, haylos. 

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2 respuestas a ESPAÑOLES SECUESTRADOS POR EL MUNDO, CUANDO ALGUIEN JUEGA EN TU CONTRA

  1. Jacobo dijo:

    El tema familiares siempre es complicado porque tienen todo el derecho a decir lo que crean (a saber como reaccionariamos nosotros). La pregunta es si se les debe dar caracter mediático. En muchos casos es un error porque el debate se va fuera de lo razonable. Por cierto, que bueno el final del video cuando Saenz de Santamaría dice Vámonos. Jajajaja. Vaya manera de decir que han hecho el ridículo.

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