CUESTIÓN DE FORMA Y FONDO: PEQUEÑOS PERO NO INVISIBLES Y CARRETERAS SECUNDARIAS

La parrilla televisiva sufre desde hace años una saturación de programas baratos.  Es comprensible.  Hoy la televisión compite directamente con Internet, mientras las audiencias están cada vez más fragmentadas desde la irrupción de la TDT y de nuevos canales autonómicos.  Hoy en día el éxito no depende tanto de tener mucha audiencia como de reducir costes.  La nueva máxima es gastar poco, lo que ha llevado a, entre otras cosas, la degradación de los servicios informativos, la desaparición de buena parte del contenido para niños, la invasión de los programas sensacionalistas y la aparición de nuevos formatos.  Muchas de estas nuevas formas de hacer televisión se engloban bajo el nombre de Docus y se centran en temas sociales.  Yo evito a toda costa catalogarlos bajo un nuevo término que no es sino una reducción de otro mucho más enjundioso: Documentales.  Los documentales de naturaleza de La 2, los de la II Guerra Mundial del Canal de Historia…  todos esos programas de impecable factura e innegable valor divulgativo.  Los Docus que hoy nos quieren endilgar sobre chonis de extrarradio y pisos en alquiler están en las antípodas del cine documental, y por tanto no se merecen compartir ni cuatro letras con ese noble género, el bueno de toda la vida.

Dentro de los mal llamados Docus surgieron hace años unos programas que llamaré Cámara al Hombro, un formato de fácil producción, consistente en enseñar las cosas de un vistazo, casi con los ojos de un espontáneo que visita un lugar, conoce a sus gentes y se mete hasta en la cocina.  Un espontáneo que no quiere ir más allá, que se queda en la anécdota graciosa e impactante.  Empezaron con Callejeros, mostrándonos los rincones más marginales y más lujosos de España con un ratio de 9:1 respectivamente, esto es, nueve barrios asquerosos por uno exclusivo a más no poder.  Un televidente distraído podría pensar que vivimos en Guinea Ecuatorial, donde la clase media es una entelequia.  Cuando los intrépidos reporteros del programa se percataron de que ya no quedaba más mierda española por mostrar a sus productores se les encendió la bombilla y decidieron copiar el formato de ‘(Gentilicio en plural) por el mundo’ para pasar a mostrarnos la mierda del resto del planeta.  Todo intercalado, otra vez, con lo más alto de la sociedad, a lo que supuestamente debemos aspirar el ejército de mataos’ hartos de ver anuncios de Rolex en las revistas.   Callejeros Viajeros es un programa dinámico, en el que ni siquiera se pierde el tiempo en presentar a los emigrantes españoles que hacen la vez de guías turísticos (sospecho que de esta forma pretenden evitar una denuncia por plagio de formato, o es que directamente son así de lanzados).  Está lleno de escenas cortas, cortísimas, y músicas estridentes entre frase y frase.  Planos imposibles, mucho follón en las calles, la ciudad en llamas.  Callejeros Viajeros es, en suma, un videoclip de reggaetón.  Mal apañado, pero videoclip al fin y al cabo.

Cuánto daño ha hecho Callejeros a la televisión en España.

A raíz de este programa de la Cuatro el resto de cadenas irrumpieron con espacios similares.  Algunos, como Cámara Abierta de TVE, se centran en aspectos sociales de actualidad y no tanta actualidad.  Otros siguen la senda de Expañoles por el Mundo y compañía pero dentro de nuestras fronteras.

Pienso en Carreteras Secundarias, de La Sexta, en el que uno de esos reporteros intrépidos visita un pueblo de nuestra geografía y enseña lo más variopinto del mismo.  El formato se parece bastante al de Callejeros Viajeros: una sucesión de imágenes y sonidos revueltos.  Dos protagonistas: el oriundo del lugar que enseña el bar de turno -o lo que sea- y el omnipresente reportero, quien a pesar de estar casi siempre detrás de la cámara se encarga de mantener un vínculo constante con los anfitriones.  Un vínculo de condescendencia y valiente ignorancia.  Carreteras Secundarias es un programa hecho por urbanitas sin poka idea del mundo rural y, peor aún, sin poko interés en el susodicho.  Un tío que desde la ciudad llega a un pueblo y se apaña un reportaje sin más armas que su verborrea de baratillo y su sexto sentido para encontrar lo anecdótico, enmarcarlo y ponerle precio.  La música que acompaña todo el minutado no podía ser más inapropiada.  A-ha, Cindy Lauper y cualquier artista de radiofórmula ochentera.  Da igual que en pantalla aparezcan unos abuelos jugando a la petanca, que por los altavoces va a sonar la selección más alegre de Kiss FM.  Ya el título da una pista: Carreteras Secundarias, la música que amenizaba nuestros largos viajes por la piel de toro, las carreteras que, como una tela de araña, conectaban esos rincones de cachondeo y feliz subdesarrollo del territorio nacional con la gran ciudad, única luz entre tanta oscuridad.

Y muchos pensarán; qué más da cómo se llame el programa, la música que empleen, o cómo monten las imágenes.  Es un programa dinámico en el que con mucho salero muestran los pueblos más bonitos de España, sin más.  Pues no me da igual.  Como telespectador exigente que soy me fijo tanto en el contenido como en la envoltura, y estoy convencido de que a veces la forma es razón suficiente para invalidar el fondo.

En Aragón Televisión encontramos el ejemplo bueno, aunque he de matizar que parte de una idea ligeramente distinta.  ‘Pequeños pero no Invisibles’ nos muestra pequeños pueblos de Aragón.  La mayoría son poblaciones desconocidas con apenas 150 habitantes la mayor parte del año.  Pueblos mal comunicados que durante décadas se empobrecieron por la continua migración a las ciudades y que ahora vuelven a recibir la atención que se merecen -o eso quiero creer-, en parte gracias al turismo rural y a programas de esta naturaleza.  En ‘Pequeños pero no Invisibles’ los protagonistas son la gente del pueblo, y no un ingenioso reportero con ganas de lucirse.  A lo sumo, a través del canal de sonido ambiente asoma una voz femenina que humildemente pregunta ¿Cómo se llama? ¿A qué se dedica?

En todos los programas suelen aparecer los mismos personajes: el alcalde, la camarera del único bar; la de la tienda; un profesor joven recientemente trasladado a la población; el matrimonio que, cansado de la vida en la ciudad, decide poner tierra de por medio y montarse una casa rural; toda una directora de la asociación de mujeres; algunos agricultores ya en retirada…  En definitiva, la gente que uno se encuentra en cualquier pueblo pequeño, acompañada de personajes particulares que nos demuestran cómo no hace falta ser ni muy rico, ni muy pobre, ni muy notas para destacar en algo.  El otro día en el reportaje sobre Carenas -Comarca de Calatayud- aparecía el pastor y escritor Andrés Nuño, alguien con cosas que decir, una de esas personas a las que se les echa en falta en una programación ocupada por jóvenes insustanciales, Mario Casas y sus secuaces.

Todo en ‘Pequeños pero no Invisibles’ fluye como un río parsimonioso.  Las abuelas tardan un cuarto de hora en comprar el pan.  Los abuelos no tienen necesidad alguna de apurar la partida.  Siempre las mismas acciones, los mismos vecinos.  Ver un programa entero puede resultar aburrido, pero es que la vida en un pueblo diminuto es así, y en la sucesión de todos los programas exponiendo más o menos lo mismo está la gracia del formato, pues le otorga un estilo realista crudo, sin florituras, y engrandece su función divulgativa.  No hay por qué forzar las cosas ni razón para incluir una banda sonora disco-ochentas.  Hablamos de un programa que parece estar hecho de corazón por gente de pueblo para gente de pueblo y de ciudad.  Pone en las pantallas una realidad rural a la que parece que queremos darle la espalda.  Salvo en programas especializados, la agricultura, la ganadería y otras cosas del comer que son tan importantes han desaparecido de la oferta televisiva, y si no fuera por el empeño de ciertos canales públicos habría pasado lo mismo con nuestro folclore.

No creo que haya que rechazar de entrada ningún formato.  Asimismo, casi todo el contenido televisivo es respetable.  La cuestión es cómo se unen ambos para dar a luz un espacio interesante.  Se trata de buscar la forma precisa para el fondo adecuado y viceversa.  En el caso de ‘Pequeños pero no Invisibles’ forma y fondo casan a la perfección.  En el de ‘Carreteras Secundarias’, no hace falta que lo diga, no comulgan ni de coña.

Luego habrá una serie de profesionales del medio (y aquí ya dejo al margen a los de Carreteras Secundarias y sus travesuras) metiéndonos la telebasura por los ojos y asegurando que su trabajo responde a un fin divulgativo y reivindicativo.  Bajo esa excusa fácil llenan la pantalla de ancianos que sufren el síndrome de Diógenes y de mendigos que alcoholizados lloran entre cartones la pérdida de la familia que un día tuvieron.  Me parece repugnante. 

Visto desde las últimas líneas esta diatriba es voraz como salida del mismo alma.  Pero creedme, no me sale de un lugar tan abstracto.  Lo mío es algo visceral.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en TELEVISIÓN y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a CUESTIÓN DE FORMA Y FONDO: PEQUEÑOS PERO NO INVISIBLES Y CARRETERAS SECUNDARIAS

  1. Seferin dijo:

    Lo de Españoles por el mundo a mi siempre me ha hecho mucha gracia, porque siempre sacaban a los típicos que les habia ido todo bien y no llamaban a los que estaban asqueados o viviendo con lo justo. Normalmente gente con casas estupendas con dos perfiles; o gente que se había casado con nativos de clase medio alta o gente que les había salido bien un negocio.

    La clase media en estos tipos de programas no ha sido muy solicitada. O gente que tiene que mostrar su Medio palacio; o gente que roza la miseria o ya esta en ella. La 2 graciadamente sigue la senda de la cultura, y que nunca acabe por favor.

    PD. Bravo por el programa pequeños pero no invisibles.

    • fenrisolo dijo:

      Españoles por el mundo merece un estudio sociológico en profundidad. Cómo en España nos gusta cotillear cuánto valen las casas en el extranjero, el colegio de los niños y demás cuestiones terrenales. Porque en definitiva es un programa de marujeo y turismo masivo. Interesante, pero muy limitado. Finalmente me he quedado sin hablar de esto en la entrada pero casi mejor, porque entonces ya me lanzo y hago una tesina.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s