ELECCIONES EN LA ORILLA: GRECIA Y EGIPTO, O CUANDO VOTAR SIRVE PARA ALGO

Grecia y Egipto son dos países que descansan, el uno frente al otro, en las orillas norte y sur del Mediterráneo oriental.  Ambos comparten un pasado de poder y triunfos.  En la Antigüedad influyeron, y de qué manera, en sus respectivas regiones.

Hablo de un Egipto que sigue siendo actor decisivo en Oriente Próximo.  Durante el largo mandato de Hosni Mubarak, fue el mayor aliado musulmán de Israel, país con el que decide el estado de las cosas en Gaza y por tanto el devenir de la causa palestina.  Un país poblado por más de 80 millones de habitantes, que también juega un importante papel en el convulso escenario del Magreb.  Pues bien, el futuro de Egipto está en juego en las elecciones de este fin de semana, 16 y 17 de junio.  Sé que incomoda ahora ponerse a hablar de unos comicios en un país lejano, en el que hablan y escriben raro.  Pero es que de Grecia –país lejano en el que hablan y escriben igual de raro o más aún- se está hablando y mucho estos días.  Aunque estemos íntimamente ligados a Atenas vía Bruselas, no es menos interesante ver qué acontece en El Cairo, que no deja de ser un vecino al otro lado del Mediterráneo.  Cuando dejemos de mirarnos tanto el ombligo en Europa quizás devolvamos la mirada al sur, y entonces agradeceremos estar enterados de lo que ha pasado por ahí.  Cosas están pasando, y muy importantes.  Resulta que en Egipto, tras la caída del último faraón, hay un islamismo moderado que busca su sitio bajo la batuta de los Hermanos Musulmanes.  Más que un partido, se trata de una comunidad cuyas ramificaciones llegan a todos los rincones de la sociedad egipcia.  Ofrecen sanidad y educación a los pobres, tal y como hace Hamás en Palestina.  Durante el último Gobierno de Mubarak, cuando la democracia era un teatrillo barato, los Hermanos Musulmanes entraron en el Parlamento a través de candidaturas independientes, pues estaban ilegalizados como partido político.  Ahora, por primera vez en la historia, están a las puertas de hacerse con el control total.  Su candidato Mohammed Morsi superó el pasado 23 de mayo la primera vuelta de las presidenciales junto al quien fuera último primer ministro de Mubarak, Ahmed Shafik, que a pesar de su historial político se ha apresurado a asegurar que honrará la revolución.

En Egipto se libra una lucha popular por la democracia.  Es una lucha capitaneada por los jóvenes, los mismos desembarazados de la casta política y llamados a poner orden en el mundo árabe.  Los europeos, por la parte que nos toca, nos sentaremos en la mesa dentro de unos años con esos jóvenes.  Para hablar de pesca, turismo, petróleo, inmigrantes a Europa o emigrantes al Sáhara, lo que sea, y hoy estamos pasando de largo.

Dicho esto, mirémonos al ombligo.

Grecia.  La última vez que los griegos se vieron en una encrucijada de la democracia se quedaron sin primer ministro.  Fue en noviembre de 2011.  El socialista del PASOK Georgios Papandreou había anunciado su intención de someter a referéndum las condiciones del rescate europeo.  Su plan despertó vehementes críticas en casa y en el resto del continente.  Sus ya de por sí escasos apoyos se desmoronaron, Papandreou dimitió y en cuestión de días el Gobierno pasó a manos de una coalición entre socialistas, conservadores y nacionalistas.  En fin.  Aquí los anuncios de Nueva Democracia y del PASOK para esta campaña:

Ahora los griegos tienen una oportunidad de reconciliarse con la democracia (o de volver a la caverna, según se mire).  Después de mandar a paseo a socialistas y conservadores el pasado 6 de mayo -en unas parlamentarias cuyo resultado forzó la convocatoria de una nueva consulta-, los electores decidirán cómo su Gobierno planta cara a los draconianos planes de rescate impuestos desde la Unión.  Resulta difícil hacer previsiones porque la legislación nacional prohíbe elaborar encuestas en las semanas anteriores a los comicios.  Existe la posibilidad, poco factible, de que el electorado recule y vuelva al binomio de siempre.  No obstante, el sentir popular y los sondeos de mayo apuntan a que los ultraizquierdistas de SYRIZA tienen serias opciones, tras haber quedado segundos en mayo.

Ya no sorprendería a nadie que esta semana adelantaran a Nueva Democracia, los únicos que pueden superarles.  Otra cosa es que logren formar un Ejecutivo de mayoría capaz de renegociar con Bruselas.  En su estrategia figura la continuidad en la Eurozona (en ello se ven respaldados por cerca del 80% de la población), pero con condiciones bien distintas.  En el otro extremo de la cuerda se encuentran los incómodos invitados, Amanecer Dorado, el partido nazi, sin paliativos.  Recabaron casi medio millón de votos y 21 escaños.  Las salidas de tono desde la votación de mayo no han hecho sino demostrar de qué materia están hechos sus matones.  Solo cabe confiar en que la virulencia de los ultranacionalistas haya sorprendido incluso a parte de sus votantes y éstos rectifiquen el domingo.

¿Cómo se entiende el movimiento centrífugo del electorado en un país que, como en todos los de Europa, la política estaba gobernada desde hace décadas por la alternancia del socialismo y el conservadurismo?  Algo a mi entender muy sencillo: el sistema ha fracasado.  Mientras el sistema sirva para pagar las facturas y mirar adelante con optimismo, aquí no se mueve nadie.  En cuanto deja de responder a las necesidades de las masas, el sistema envejece repentinamente.  En estos tiempos que corren el sistema griego hace aguas, y los habitantes, en consecuencia, se han refugiado en los extremos en su búsqueda de nuevas soluciones.  Para que veamos cuán grave es la situación en Grecia, que hasta el escenario parlamentario ha sufrido un huracán.

La inoperatividad del sistema es un factor clave pero no el único.  La pesada carga que constriñe a la población helena tiene su origen en el centro del continente, y les toca la moral tanto o más que el bolsillo.  Verse extraoficialmente gobernados desde una capital lejana ha despertado un extendido malestar entre la población.  Y es comprensible.  Cuando aquí vinieron los franceses pretendían traernos el urbanismo, los avances técnicos y la Ilustración, y los recibimos con sartenazos y puñaladas.  Por muy buenos que sean los de fuera los queremos donde están, fuera.  No hombres de negro manejando las cuentas en la sombra, no Angelas Merkel arengando a la población a votar con responsabilidad.  Los líderes europeos se han comportado con los griegos con descarado paternalismo, cuando no con una condescendencia insoportable.  Al lado de ellos, Cristine Lagarde se situó en una posición ecuánime al ningunear a los helenos en sus famosas y desafortunadas declaraciones sobre el fraude en el país báltico.  Si hasta aquí en España nos empiezan a tocar la fibra sensible con permanentes alusiones a la soberbia alemana, hagamos el esfuerzo de imaginar cómo se sentirán ellos.

Esta dinámica de la gobernanza desde el exterior y la humillación colectiva es ya conocida en los anales de la historia.  Para que nos hagamos una idea de la magnitud del peligro, en la primera mitad del siglo XX hubo una población europea (precisamente los que hoy parten el bacalao) que se sintió igualmente humillada ante las injerencias del exterior y la mala situación económica.  Un partido populista ganó unos comicios escrupulosamente democráticos y años después su líder, un tío bajito y con bigote, arrastró al mundo a la madre de todas las guerras.  Poner a funcionar la centrifugadora es un sano ejercicio de regeneración democrática, pero puede resultar extremadamente peligroso si algunos oportunistas emplean el malestar social como caldo de cultivo y señalan al diferente como enemigo.

El resultado de las elecciones egipcias y griegas de este fin de semana es de una importancia histórica.  No solo suponen un punto de inflexión en el devenir tanto del viejo continente como del mundo árabe, sino que también son una prueba de fuego de la democracia.  Al menos esta vez votar sirve para algo.

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4 respuestas a ELECCIONES EN LA ORILLA: GRECIA Y EGIPTO, O CUANDO VOTAR SIRVE PARA ALGO

  1. Jacobo dijo:

    Interesante artículo. Egipto no creo que se arregle con las elecciones. Hoy ya han disuelto el parlamento y ha tomado la junta militar el control. Ningún candidato da ninguna esperanza (aunque en ningún lado hay candidatos así, con decir que los últimos candidatos que han llevado algo de ilusión a la gente fueron Obama y Hollande). El chantaje-ocupación de Grecia es lamentable. Podían esperar a que hubiera nuevo gobierno y, en ese caso, proceder a hacer lo que fuera acorde con la situación. Pero no se puede decir que si gana Syryza se van fuera del Euro. Mira si la derecha tiene hegemonia que el autor del blog considera a Syriza una coalición de ultraizquiera cuando son menos radicales que IU, que tampoco es de ultraizquierda.

    • fenrisolo dijo:

      El puesto de presidente en Egipto está vacante, y ejerce de facto el jefe del Ejército con que la injerencia en la política es ya notable, con o sin disolver el Parlamento.

      Syriza ya ha dejado claro que es partidario de seguir en el euro, aunque no parece que haya trascendido.

  2. Seferin dijo:

    Esta todo pendiente de un hilo. Yo también creo que el futuro de Europa se resolvera esta semana. Por primera vez en la vida hay gente que está más nerviosa por la situación de un pais, que porque España gane partidos en la Eurocopa.

    PD. Comentario mirando al ombligo

  3. Seferin dijo:

    Bueno parece que seguiremos igual. Europa por el momento seguira unida. Esperemos que todo se arregle y que la merkel ceda de una maldita vez.

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