EL CORTOPLACISMO COMO DOGMA Y LA FALTA DE RESPONSABILIDAD BANCARIA

Aquí la política imperante consiste en vivir de los éxitos del pasado, es decir, dormirse en los laureles.  Cuando esta estrategia se agota no queda otra que agarrarse a los machos y contener la respiración.  Esperar a que capee el temporal para volver a las andadas.  Está claro que el embrollo en el que andamos absortos con todo esto de la crisis financiera no se solucionaría sacándose de la chistera nuevas políticas de crecimiento.  Solo saldremos del lío cuando los especuladores que hoy nos dejan al borde del precipicio vuelvan a rescatarnos desde el aire.  Ya pueden empeñarse el Gobierno español, el alemán, la Comisión Europea, el BCE y sus pokas madres que aquí estamos a la merced de unos señores mercados, obsesionados con el cobro de lo que se les adeuda y cada vez más al margen de la economía productiva.  Esta semana se emiten bonos a diez años con más del seis por ciento de interés, y nada me hace pensar que estaremos en condiciones de cumplir con los pagos antes de 2022, muchos años ya.  Hoy creemos estar en las últimas, y por tanto han de darse soluciones y han de darse ya, porque estas son verdaderamente perentorias.

Y la crisis durará lo que dure ¿pero qué hay más allá de la crisis?  Solo hubo una cosa que pudo hacer pequeña a la Gran Guerra, y finalmente ocurrió.  Fue la Segunda Guerra Mundial y obligó a cambiar incluso el nombre con el que hasta entonces se conocía a la primera, que había tenido lugar apenas veinte años antes.  Si ahora no aprendemos de nuestros errores, en el futuro nos veremos abocados a una más gorda.  Sí, más gorda aún, pues por increíble que nos parezca las cosas podrían irnos bastante peor de cómo nos van, y ya es decir.  Aprender de los errores pasa, sin excusa alguna, por soluciones a largo plazo.  Desde el ojo del huracán, con la calma del que nada tiene ni nada espera, conviene plantearse qué haremos pasado mañana y mantener la serenidad para cumplirlo de aquí en adelante.

A mí, que hablando en cualquier bar arreglo Expaña en dos patadas, se me ocurren un sinfín de ideas locas para salvar a este país de la quema que parecen prepararnos desde Goldman Sachs o similares.  Se está hablando de cómo el sector alimentario tira del resto de la economía, e incluso por primera vez permite más exportaciones que la producción de Ibizas, Fiestas y Corsas.  Con las cosas del comer no se juega, eso está más claro que nunca.  ¿Pero no podría darse un empuje definitivo al sector?  En vez de dejar morir al campo bien podríamos volver la mirada al mundo rural y preguntarnos qué hacemos con él más allá de mantener la paz social con pinzas, que es en definitiva a lo que han ido destinadas las políticas agrarias en las últimas décadas.  Ahí tenemos un potencial enorme, y lo tenemos porque dentro de una Europa masificada España es un país que aún goza de una densidad de población relativamente aceptable, con una gran diversidad de paisajes y un patrimonio natural que ya quisieran en muchos países lluviosos.

Igualmente contamos con gente joven muy preparada, o al menos eso nos han querido vender con las sucesivas promociones de universitarios desde la Transición.  Los mejor preparados en la historia, decían.  La verdad es que la educación deja bastante que desear, ahí sí que nos ganan por goleada en el exterior, pero qué bemoles, hay mucho diamante en bruto por ahí suelto.  También hay mucho listillo, que para vender mierdas y escribir pretenciosos artículos sobre la crisis en Internet tampoco está mal.

En I+D se puede avanzar bastante, más que nada porque cuando uno se encuentra tan hundido, el único camino posible es ir para arriba.  Una catástrofe.

Por otra parte todavía mantenemos un sector turístico que da muchas alegrías al PIB.  Es evidente que por precios, sol y playa no podemos competir como antes.  Los precios se han disparado y las playas han perdido con la estrategia desarrollista en las costas.  El paradigma de Benidorm atrae a mucha gente, pero repele a mucha más.  Yo, sin ir más lejos, voy a un lugar de ese tipo si, y solo si, dispongo de ingentes reservas de alcohol.  Hay que reconvertir el sector turístico.  Hay demasiadas cosas que ofrecer a los extranjeros que los turcos no pueden igualar, se pongan como se pongan.

Los cambios planteados son difíciles y, a su manera, también se cobran unas cuantas víctimas por el camino, pero son cruciales.  Pasó con la reconversión industrial en los años ochenta y debe volver a pasar, para que a Expaña no la conozca ni la madre que la parió.  La gran pregunta es dónde queda la voluntad política para llevar a efecto esos cambios.  Solo en los últimos días he oído exhortaciones similares a banqueros, profesores, economistas, a Felipe González…  Ayer mismo Mario Draghi descartaba que el BCE fuera a actuar a corto plazo en lo concerniente a España, al tiempo que pedía a la UE mecanismos a largo plazo para salir del atolladero.  Tal y como pintan las cosas, nadie quiere complicarse la vida más aún, ni siquiera en Bruselas, donde tienen la suerte de mirarnos desde la barrera y no les salpica la sangre.

Difícil asunto.  El propio sistema parece favorecer el cortoplacismo con su mala gobernanza.  Aquí nadie asume responsabilidades por nada.  Hundir bancos y economías nacionales no conlleva pena ni pesar.  Así resulta harto difícil volver a las andadas cuando la opinión pública pasa página.  Pienso en todos aquellos banqueros que se lo llevaron crudo tras salir por la puerta de atrás, muchos de ellos alegando que los responsables eran otros.  ¿Qué más da que no fueran los responsables?  El Código Penal recoge un delito que, aunque no se refiere a este asunto, sí viene como anillo al dedo para explicarlo.  Consiste en la denegación de auxilio, en no hacer nada.  En ocasiones la omisión es tan grave como la acción, sea o no a sabiendas de que una muy gorda se está montando en el despacho de arriba.  Creo que a los banqueros, a los grandes empresarios y, en definitiva, a los que se llevan la pasta gansa a final de mes, se les presupone ese plus de responsabilidad.  Si mañana la casa se cae todos los currantes podrán esconderse, irse a trabajar a la competencia o adonde sea, pero ellos deberán dar la cara, entonar el mea culpa y apañárselas con los sueldos que se han levantado mientras las cosas iban bien.  Sueldos que, por otra parte, son impresentables por muy jefazo que sea el jefe.

Así sería en un sector bancario saludable, pero estamos lejos de ese paradigma.  Los banqueros son generosamente recompensados cuando hacen bien su trabajo, y cuando lo hacen mal, también.  Igual es que hay demasiadas voluntades que comprar en los consejos de administración, o piensan que les corresponden primas multimillonarias de igual modo que las megalópolis daban por hecho que les pertenecía cualquier suelo que pisaran en el Nuevo Mundo.  Ellos llegaron primero al otro lado y descubrieron antes que nadie de qué material se hace el dinero.

En fin, mucha tela que cortar.  Esta costumbre facilita el cortoplacismo porque solo sirve para trasladar la idea de que, pase lo que pase, seguirá habiendo razones para perpetuar el sistema actual, pues siempre habrá excusas para llevarse primas millonarias.  ¿Qué clase de pedagogía estamos haciendo?  Los banqueros han de sufrir en sus carnes las consecuencias de sus errores, con el fin de que la próxima vez traten de corregirlos.  De sus acciones depende en buena medida el devenir de la economía.  Sin embargo, parece que demasiada gente se va de rositas, también en términos penales.

El escenario es desolador.  Todos el mundo se acuerda de la catástrofe de Lehman Brothers, el banco estadounidense que nadie quiso rescatar tras su caída en 2008.  Un acontecimiento marcado con rojo en el calendario, pues es considerado por muchos el inicio de la crisis financiera global en la que aún nos vemos inmersos.  Bien, entre sus ex altos cargos figura Luis de Guindos, como antiguo consejero de la firma para España y Portugal.  El mentado Mario Dragui trabajó para Goldman Sachs, al igual que su compatriota el primer ministro italiano, Mario Monti, quien también estuvo en el organigrama de una fundación de los Rockefeller.  Flípatelo si quieres, y estos solo son los ejemplos más conocidos.  Por cierto, me pregunto cómo sentó en su día el nombramiento de De Guindos entre los miles de afectados españoles por la bancarrota de Lehman Brothers, muchos de los cuales ni siquiera sabían que sus bancos habían invertido en dicha entidad.

De todo el cacao de los últimos días al final me he quedado con una idea tan torticera como espeluznante.  El único que no quiere jugar al regate corto es el Banco Central Europeo, precisamente el órgano que más garbo tendría que darse a la hora de echarnos un cable.  A contener la respiración se ha dicho.

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Una respuesta a EL CORTOPLACISMO COMO DOGMA Y LA FALTA DE RESPONSABILIDAD BANCARIA

  1. Jacobo dijo:

    Estoy de acuerdo en la parte que habla de como se saldrá de la crisis y en que la crisis no terminará hasta que termine y que se olvidará cuando venga la siguiente. Pero eso no exime de las responsabilidades a ciertas personas, instituciones y paises que en vez de ayudar de manera que, sin perder dinero, consigan que los paises con dificultades de financiación puedan empezar a financiarse de nuevo y además sin condiciones puesto que lo que se están jugando estos paises es el futuro, no el presente. Los mercados nos dejarian en paz, si los señores de un país que incio las 2 guerras que mencionas dejaran de aprovecharse de nosotros para financiarse gratis. Es cierto que han transferido mucho dinero durante los últimos años a España a través de fondos estructurales y fondos de cohesión. Pero realmente no han perdido dinero. España está comprando muchos productos alemanes que hace 40 años ni en sueños podía adquirir. Es como si Alemania hubiera estado financiando a sus empresas a través de nosotros. También ha financiado la educación ultrasuperior de mucho españoles pero la está aprovechando de manera que se está llevando a todos estos jóvenes formados, dejando un erial en España. El mundo ha sido muy generoso con Alemania históricamente y ellos siempre nos han mordido en cuanto han venido mal dadas. La historia les juzgará.

    Si te parece, hace más de 80 años, el lider alemán también vendia en el Reichstag como algo hilarante el hecho de que el presidente Roosevelt le exigiera garantias de que no invadiría una larga lista de paises. Y el Reichstag se reia por considerar imposible invadir todo eso. Años después habrían conquistado más de la mitad de los paises de esa lista. Esto nos da 2 lecciones. La canciller puede estar mintiendo cuando dice que Grecia y el Euro sobrevivirán y segundo, nunca nos riamos de cosas que parecen improbables puesto que “una vez eliminado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad”. En el video se ve la actuación del “guía” alemán durante 12 años:

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