NUEVOS ECOS CEREBRALES

Un mes en estado de hibernación.  He hecho coincidir mi regreso con esta fecha a propósito, para asemejarlas algo más a las típicas vacaciones.  Ahora desde el paro, y desde otra ciudad distinta -que no es otra que la que me ha visto crecer, desvariar y soñar-, recuerdo que si bien ha pasado más de un año desde su aparición, aún no sé por qué derroteros me llevará este blog.  Probablemente voy a deshacerme de la maniática obsesión por actualizar los días alternos, y quizás pase a hablar más de fotografía y menos de música.  De aquí en adelante intentaré ahondar más en los temas que me interesan, para cumplir así con uno de mis objetivos.  Solo son conjeturas.  Lo que está claro es que el pulso de estos párrafos siempre va a estar condicionado por la pasión.  Más pasión que en un teletipo de agencia y que en un editorial de ‘El País’.

No soy tan pretencioso como para buscar una regeneración del periodismo, pero sí pienso que en este trabajo de juntapalabras faltan voces propias y vocación.  Demasiado copy/paste pero pocas ganas de arriesgar.  Hace unos meses, entre el marasmo de indignación y acampadas urbanas, llegó a mis manos una octavilla que apostaba por una revolución periodística.  De manera visceral sentenciaba: “No más fraude”.  En esas estamos.  No más párrafos capturados y reproducidos de una noticia a otra.  No más propaganda encubierta.  No más secuestro por parte de partidos políticos y empresas.  Falta cultura sin etiquetas.  ¿Por qué expongo aquí este decálogo improvisado?  Es una forma sencilla de corroborar que los principios que me repetía para mis adentros al empezar mi carrera siguen ahí, en el fondo.  No tengo otra certeza, y por muy incierto que se presente el futuro, siento la corazonada de que este blog debe seguir formando parte de mis planes.  Es una tarea didáctica de primer orden, pues gracias a este sucio rincón de la red he aprendido a escribir a matacaballo.  No pocas figuras de la profesión como Enrique Meneses y Ramón Lobo insisten en reiterar el valor que la blogosfera tiene para los reporteros en ciernes.  Un blog bien llevado -esto es, el máximo exponente de esta bitácora eternamente embrionaria-, es la mejor herramienta para conectar con el público, arengar a una audiencia especializada y transmitir, si nadie pone palos en las ruedas, los procederes que deben hacer grande esta profesión.  Rigor, esmero, pasión.  ¿Son irrecuperables?  ¿Acaso los continuos EREs han roto definitivamente la cadena que conecta a veteranos con becarios en las redacciones, y que debe servir para transmitir los conocimientos?  De ser así, tendremos que reforzar nuestro empeño, buscar el periodismo genuino por debajo de las alfombras y entre las líneas de Kapuscinski.

Tocados pero no hundidos, o por parafrasear a Sergio Algora, diré que estamos perdidos pero no hemos perdido.  El futuro será lo que tenga que ser, pero a juro que este blog seguirá flotando en una nube.

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Una respuesta a NUEVOS ECOS CEREBRALES

  1. Jacobo dijo:

    Expectantes se encuentran sus lectores domingueros

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