RYSZARD KAPUSCINSKI – EL MUNDO DE HOY

A estas alturas del partido leer a Kapuscinski es un ejercicio de rebeldía, ahora que la dignidad está desprestigiada y el periodismo se va por el desagüe, víctima de su incapacidad de adaptación, como la industria discográfica.  Leer a Kapuscinski parece un intento romántico por rescatar los valores de una profesión errante.  La lástima es que el autor polaco muriera en 2007 y no pudiera hablar de Twitter y de Facebook, para así tratar de poner las cosas en orden.  En vez de eso, nos conformamos con todas sus reflexiones sobre el mundo en las postrimerías del siglo XX y comienzos del XXI, cuando ya empezaba a convertirse en una realidad de difícil descripción.

‘El Mundo de Hoy’ (Anagrama, 2004) trata de no dejar en el olvido las ideas pronunciadas por Kapuscinski en voz en alto, más allá de en libros que sí han tenido su merecida repercusión.  En todas sus conferencias y entrevistas, y sin abandonar su estilo claro, insiste en una defensa acérrima de la interconexión de las culturas, que ve como un fenómeno imparable.  Frente a eso, los argumentos de las ideas xenófobas quedan desmontados.  Kapuscinski hace una lectura global de la realidad socio-política porque así la entiende.  Por eso apuesta por un periodismo abierto y comprometido, alejado de las instituciones y más próximo a los protagonistas.  Un periodismo que, como siempre, requiere de una gran valentía y sacrificio.  Si estudiamos de cerca la propuesta de este periodista de periodistas y la comparamos con lo que vemos hoy en día, incurriremos automáticamente en un facepalm de primer orden.  Hoy el periodismo es una profesión con el código genético deshilachado, y no porque la gente no lea lo suficiente a los grandes referentes, que también, sino porque los grandes referentes de cada mesa de redacción han sido prejubilados.  Los que entran no tienen puntos en torno a los que pivotar, aprenden solos un oficio que desconocieron, desconocen y desconocerán.  La práctica del oficinista, esa común a los administrativos, comerciales y telefonistas, se aprende sin necesidad de referencias, pero el periodismo es algo más.  Requiere de una inquietud desbordante y amplitud de miras, sacrificio y humildad…  Había una estirpe pulida  que sabía dignificar el empleo y ahora lo más a lo que puede uno aspirar es a hallar estos tótems en los libros y debajo de la alfombra.  Por eso es tan importante seguir leyendo a Kapuscinski.

A la confusión imperante se añade una revolución tecnológica que ha puesto el sector patas arriba.  Internet es un elemento de cambio casi tan importante como la imprenta, porque democratiza una vez más el trabajo de los periodistas y ahora todo el mundo puede serlo.  Todo el mundo puede serlo, y gratis, piensan acongojados los directivos del ramo, antes de meter la tijera en la cuenta de los taxis.  Como todo el mundo puede serlo, cabe pensar que el mérito de los grandes periodistas se ha diluido en la memoria colectiva.  Son lastres, jarrones chinos a rebosar de una imparcialidad inconveniente para los intereses de la industria.  ¿A quién puede interesarle tener a un gran periodista en nómina, un asalariado imparcial creativo tocahuevos?

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2 respuestas a RYSZARD KAPUSCINSKI – EL MUNDO DE HOY

  1. Laura Pérez dijo:

    Totalmente de acuerdo.

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