oOoOO

Si empezamos a indagar en la poderosa escena alternativa que estos días sacude Estados Unidos entre San Diego y Nueva Inglaterra, Seattle y Florida, damos con grupos y géneros que jamás aparecerán en primer plano.  Nos ponemos el traje de buzo y nos sumergimos en las profundidades abisales del mar desde la orilla del chiptune marciano.  No tardamos en cruzarnos con el witch house ya arquetípico de Salem, grupo que gracias a su album King Night está gozando de cierto reconocimiento entre los raritos de pro.  Seguimos buceando.  Hideous Men se entretienen con su dance de gente especial, y en un risco del fondo submarino encontramos a oOoOO, proyecto de Christopher Dexter Greenspan que también hemos conocido gracias al recopilatorio F*>k Dance, Let’s Art (vía Cool In The Pool/!K7).

Desde el soleado San Francisco este productor inventa atmósferas muy witch, para algunos impenetrables y para otros abiertas como las puertas del Paraíso.  Lo cierto es que la mayoría de su obra resulta demasiado densa como para convencer a buena parte de la clase melómana.  Queda pues para el disfrute de los especiales con gusto por el desagrado, y tan contentos. En su haber oOoOO cuenta con un EP homónimo en el que deja entrever su hoja de ruta: graves espesos, regusto amargo en los sintes y mucha, mucha sensación de fuga enclaustrada.  El otro día poníamos ‘Louisiana’ de Underworld como ejemplo de bajón, pero eso tan solo era un juego.  En serio, media hora de oOoOO equivale a tres desamores y medio juntos.  Está claro que en música la tristeza está en la naturaleza de los sonidos antes que en las melodías nostálgicas y las voces aflautadas.  Hablando de voces, aquí son de lo más intrincado que hemos escuchado últimamente, más que en VHS Head.

Evidentemente, no todo el ejercicio de Greenspan iba a resultar inescrutable. ‘Burnout Eyess’ tiene cierto punto de conexión con los consabidos Hideous Men, mientras que ‘Seaww’ cumple con el papel de canción digerible, de esas con capacidad para aumentar la atención hacia quien la suscribe.  ‘Hearts’ lleva una batería que resucita al resto de la canción.  Que no sirva de precedente porque ‘Mumbai’ es un asesinato en toda regla a la armonía, que no se salva ni por su pasaje de aires hindúes.  El track que aparece en F*>k Dance, Let’s Art es ‘Sedsumting’, un episodio de downtempo que se desarma a medida que transcurre el minutaje.  El título de ‘No Summr4U’, sencillamente, lo dice todo.

Y pasamos al otro extremo de la cuerda.  No sé en qué tarde primaveral a oOoOO se le ocurrió remezclar ‘Poker Face’. Ahí está su invento.  El resultado es un ataque de clavos sónicos que manda a tomar por saco el romanticismo anodino de Lady Gaga y el olfato comercial de RedOne.  Demasiado pop para tanta angustia.

Hasta ahora el witch house en el que podríamos situar a oOoOO (mixtape aquí) no se revela como un género definido, sino como un conjunto de artistas, cada uno de su padre y de su madre, coincidentes en su atracción por la oscuridad del dormitorio. ¿No nos hartamos de melodías lúgubres?  La respuesta es no.  Por el momento.

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