VHS HEAD – TRADEMARK RIBBONS OF GOLD

Hoy pensaba escribir sobre Gruff Rhys, pero me he levantado un 20 por ciento más aciago de lo que esperaba, así que he puesto Binärpilot en el mp3, seguido de algo de Héroes del Silencio y Crystal Castles.  Cuando estaba a punto de poner Lazer Sword y Gatekeeper, he enchufado ‘Xtatic Truth’ de los Crystal Fighters y finalmente he desembocado en el artista que nos ocupa hoy: VHS Head.  ¿Cabezal de VHS?

Ritmos atropellados, atmósferas mecánicas, voces amenazantes… Por estas características se define Trademark Ribbons of Gold (vía Skam), el intrincado album de este misterioso creador de Blackpool, Reino Unido.  Al parecer sus sonidos provienen de viejas películas de videoclub, lo que explicaría por qué su largo suena a sesión genuina de corta/pega, a lo Addictive TV.  Es un coitus interruptus continuo (por ahí encontramos ‘Franco Zoom to Nowhere’ para certificarlo) en el que la belleza está en la variedad sonora.  VHS Head roza el eclecticismo sonoro de Rustie y los patrones entrecortados de DJs de la nueva hornada del dubstep.

No contento con ello, logra que los temas se transformen varias veces antes de terminar, lo que multiplica el alcance de tracks como ‘The Murder Cycles’, compuesto por retales arcaicos y regusto a Hip Hop. ‘Sunset Everett’ está salpicado por un estribillo abstracto e indescifrable.  Cuando ‘Skyline’ echa a andar, pensamos en algo completamente distinto.  ‘DPP39’, por su parte, es un himno robótico.  En general las deceleraciones son tan breves que no ofrecen el tiempo suficiente para tomar aire.  Más adelante, en cortes como ‘The Violent Breed’, la cosa parece calmarse, pero el ambiente sigue estando cargado.  ‘Heartbeat in the Rain’ es un latido de despedida, una pulsión que advierte del peligro de sufrir una taquicardia.  En fin.  Podrían decirse muchas cosas (casi todas buenas) de este LP, que sin duda requiere más de una escucha y toda nuestra atención para sacar algo en claro de él.

Pese a la confusión imperante, los más atentos detectarán un hilo conductor de ruido que recorre los veinte temas, con una duración total de una hora, tres minutos y dieciocho segundos.  Puede parecer lo contrario, pero Trademark Ribbons of Gold es un disco para escuchar del tirón, para lograr sumergirse en la onda expansiva de VHS Head y de paso reconciliarse con el mundo.

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